“Necesitamos estudiantes que sean capaces de producir conocimiento”

Noticias

El investigador docente Rodrigo Vera, presidente del Instituto Pablo Freire e integrante de nuestro directorio.

Vera sostiene que los profesores debe ser acompañantes de procesos de investigación como parte de la experiencia de formación y «superar la idea de que la educación es transmisión de conocimiento para avanzar hacia la producción de conocimiento», puntualiza.

“Es necesario que superemos esta idea de que la educación es transmisión de conocimiento para avanzar hacia la producción de conocimiento”, la cual debe ser, cada vez, “más rigurosa”, y mediante la “complementación y cooperación tanto entre estudiantes y profesores, como entre escuela y comunidad”, expresa Rodrigo Vera, presidente del Instituto Pablo Freire.

Como actual miembro del directorio de Fundación Educación Futuro, y por su experiencia como consultor UNESCO/OREALC, y ex – Coordinador del área de Educación de FLACSO/Chile, a Vera le gustaría aportar en la formación en metodología de experimentación e investigación pedagógica y en metodología de organización de comunidades de aprendizaje, puesto que para él la nueva escuela es una escuela ciudadana en sintonía con su entorno, donde se aprende con sentido de futuro, individual y colectivo.

¿Qué lo motiva a formar parte del directorio de Fundación Educación Futuro?

Es una red de amigos que compartimos la misma causa, que es soñar con la transformación del modelo educativo. Desde hace mucho tiempo que hemos venido compartiendo algunas experiencias. De tal manera que al invitarme a formar parte del directorio es sumarme a esa causa, que apunta a favorecer los protagonismos en la transformación de las prácticas educativas, y cuando decimos protagonismos nos referimos a los educadores que están en directo vínculo con los estudiantes.


¿Cuál es su diagnóstico de la educación chilena?

Estamos en una crisis, desde hace mucho tiempo, del modelo de esa escuela que no responde a las necesidades de aprendizaje del mundo de hoy y, a medida que pasan los años, es más evidente que no responde a esas necesidades de formación, tanto de presente como de futuro. Ahora, la principal crítica que haría es que la experiencia escolar se ha tornado caduca, inútil para el desarrollo de los estudiantes y limitadora de dimensiones de la personalidad del estudiante muy grave, como son sus emociones, su sociabilidad, su visión de mundo, y sobre todo su compromiso con el aprendizaje. Es decir, de aprender con sentido de futuro, individual y colectivo para sentirse parte de un mismo destino, de una misma sociedad, de un mismo proyecto.


¿Cuáles son las principales brechas que advierte en el sistema educativo?

Primero, hay que reconocer la responsabilidad del sistema educativo en la formación de los jóvenes de hoy y hacernos cargo no solo de los desertores, de las personas que no han encontrado un proyecto de vida, sino de todos los que están optando por comportamientos disfuncionales como son la transgresión de la ley, la violencia, el desinterés por la política y por la sociedad en su conjunto. Hay una brecha enorme entre la necesidad de la transformación de la cultura y el aporte que la educación hace a ese proceso de transformación. Las brechas están cruzadas por diferencias de estratificaciones sociales. Hay una brecha enorme entre la educación de pobres y la educación de ricos, y en términos de posibilidades que abre la escuela a unos y a otros. Pero la mayor brecha es que estamos en una institución que está fuera de época, que dejó de ser funcional a las demandas de futuro.

¿Considera que la academia está entregando las herramientas necesarias a los docentes para apoyar adecuadamente el proceso educativo de sus estudiantes?

Yo pienso que no. La experiencia de aprendizaje debe ser una experiencia de desarrollo del pensamiento, de la reflexividad de las propias experiencias y, en eso, pienso que el profesor tiene carencias, y el estudiante más. Los profesores debe ser facilitadores, acompañantes de procesos de investigación como parte de la experiencia de formación, es decir, necesitamos estudiantes que sean capaces de producir conocimiento. Es necesario que superemos esta idea de que la educación es transmisión de conocimiento para avanzar hacia la producción de conocimiento. Y ésta última, a su vez debe ser cada vez más rigurosa, con mayor fundamento, construyendo acuerdos conceptuales, referenciales y operativos de cómo poder generar un nuevo lenguaje de complementación y de cooperación tanto entre estudiantes y profesores, como entre escuela y comunidad.

«Me imagino aportando en la formación en metodología de experimentación e investigación pedagógica y en metodología de organización de comunidades de aprendizaje, especialmente a nivel de escuela y de comunidad..»

Este año la fundación lanza el 1er Concurso Videas21, ¿qué impacto desearía que tuviera esta instancia en la comunidad escolar?

Espero que sea muy bien acogida por los docentes, como una invitación a mostrar lo que han estado haciendo con mucho aislamiento y orfandad. Y también que sea recogida por grupos de docentes, que conformen una comunidad de experimentación pedagógica y puedan llevarla adelante. Me imagino los videos muy breves, fundamentalmente mostrando a los estudiantes, cómo ellos responden a una nueva estrategia pedagógica favorecida por el profesor o la profesora.

¿Qué transformaciones propone como necesarias para mejorar el sistema educacional chileno?

Que la comunidad escolar sea convertida en comunidad de aprendizaje, que el aprendizaje de los estudiantes sea en comunidad, el ejercicio docente sea en comunidad de docentes y que la escuela esté en comunidad con su localidad. Ese trabajo cooperativo tiene como eje central favorecer el compromiso de los estudiantes con el aprendizaje, es decir, que quieran aprender, crear, proyectarse, recreando permanentemente un sentido del aprender y proyectarse con ciudadanos del mismo país.

¿Cómo sueña la escuela del futuro?

La nueva escuela es una escuela ciudadana, donde lo que nos une es ser parte de un mismo país y en cuanto a aprendizaje, en términos del currículum, yo propongo una pedagogía de emergencia, de emergentes, es decir, que el currículum no se atenga a la rigidez que hoy tiene, sino muy por el contrario, que sea una permanente identificación de necesidades de aprendizaje de la diversidad de estudiantes con la cual se trabaja dentro de la escuela, rescatando mucho su quehacer, intereses, emociones, búsquedas. Como el filósofo que miraba el mundo y se hacía interrogaciones sobre el movimiento de los planetas, la naturaleza, los animales, las personas. Me imagino algo también así, donde haya apertura a la interrogación sobre el mundo que se vive en su naturaleza biológica y social. De modo de hacerse preguntas sobre las grandes vivencias durante el momento de la experiencia escolar. La educación mundial está en una disyuntiva parecida, donde la experiencia formativa está resultando insuficiente para los desafíos del nuevo siglo. Se ha avanzado, hay saberes docentes a rescatar, pero hay mucho por recorrer.

¿Cómo debe responder a estos cambios planetarios la escuela del futuro?

Tenemos que aprovechar la tecnología, el mundo digital que llegó para quedarse ofrece posibilidades de comunicación planetaria maravillosas que hay que rescatar. El mundo que viene es un mundo que requiere protagonismo, requiere de autonomía, de autoconstrucción de identidades en un mundo cambiante y diverso. De tal manera que, lo que debiéramos impulsar es una formación científica mucho más rigurosa, pero también una relación mucho más reflexiva con el mundo, es decir en la cual el sentido por el cual estamos en el mundo sea parte del desafío a responder.

Comparte: