“Desde la educación local hay muchos temas que desarrollar para fortalecer el desarrollo sostenible”

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Jocelyn Fernández, directora general de los servicios de Laboratorio de Salud UPLA-IST e integrante del directorio de Fundación Educación Futuro.

Desde su perspectiva de geógrafa habla de potenciar la Escuela como espacio articulador “desde lo local” y de instalar miradas integradoras desde la educación para un desarrollo sostenible.

En estos tiempos de resignificación de conceptos cabe cuestionarse si nuestro modelo educativo está habilitando el capital humano que sea capaz de relacionarse mejor con su entorno en los años venideros y dar una respuesta efectiva a la urgencia de las transformaciones sociales, tecnológicas y medioambientales, sostiene Jocelyn Fernández, directora general de los servicios de Laboratorio de Salud UPLA-IST, y geógrafa de profesión, quien se suma al diverso grupo de personalidades que integran el directorio de Fundación Educación Futuro.

¿Qué la motiva a aceptar la invitación de una fundación que como su nombre lo dice llama a pensar en la educación del futuro?

Entender que la educación es el pilar de la formación de una sociedad. Hoy estamos en tiempos de reconversión, de reconstrucción, de resignificación de conceptos y hace poco conversando con un gran filósofo, Gastón Soublette, yo le preguntaba cómo rearmar las redes con la sociedad, entre nosotros mismos y él establecía que la manera era educar con dimensión ética. Por lo tanto, después de todas las vueltas que me he dado en el mundo, hoy día creo que es importante habilitar capital humano, preguntarnos realmente por el perfil de educación en todos los estamentos, no solamente en la educación pre-básica, básica, media, sino también en la universitaria, qué tipo de profesionales, qué tipo de seres humanos necesitamos para estos momentos de cambio que, además Chile está viviendo de manera bastante fuerte.

¿Qué tipo de seres humanos?

Principalmente, con una formación ética y valórica bastante fuerte. No solamente de estados de entendimiento sino de estados de relación entre nosotros, de relación con la naturaleza. Incluso, en la manera en que nos organizamos, en que tenemos una carta fundamental como la Constitución, que es del siglo XIX y estamos parados en el siglo XXI, los desafíos son mayores. Tenemos que hacer un cambio de paradigma, principalmente, desde nosotros mismos. El reconstruir este tejido desde la complejidad tiene mucho que ver con educar para una civilidad. Y lo conversábamos, alguien decía como hacer ciudades inteligentes si tenemos ciudadanía que no está habilitada para vincularse con el entorno de una manera diferente. Y yo lo pongo como uno de los pilares fundamentales dentro del desarrollo sostenible.

¿Qué aspectos o desigualdades le preocupan del actual modelo educativo?

Me preocupa que hubieran sacado Filosofía, Geografía, parte de Historia en el currículum básico. Me preocupa profundamente la diferencia en la manera de educar para unos sectores y para otros. La educación ha ido reforzando las brechas que tenemos en Chile. Ojalá niveláramos para arriba. Cuando el Colegio Alemán o la Scuola Italiana están sacando para sus alumnos de 8° básico y 4° medios, adicionalmente, las licencias europeas y rinden prueba para eso, evidentemente, los otros colegios no tienen toda la mirada que deberían tener. Creo que esto hay que repensarlo y volver a una educación pública de calidad, que realmente prepare. Hay algunos aciertos en eso, el Colegio de Ingenieros estableció el tipo de ingenieros que necesitábamos, premonitoriamente, para los tiempos que vienen y aunaron un equipo de universidades que hacen este tipo de cosas. Lo sé porque me han pedido que haga clases en esos espacios y creo que eso debería venir de todas las áreas. Tenemos que pensar cuáles son los profesionales, cuáles son los educadores que necesitamos, por ejemplo.

«Yo creo que la fundación puede ser un motivador para que esto ocurra, ir instalando pilotos, ir instalando maneras de hacer, miradas integradoras desde la educación hacia el resto de los desarrollos: económico, ambiental»

¿De qué manera le gustaría aportar para enfrentar estos desafíos educativos, a través de su labor en la Fundación?

Hay personas muy interesantes que son parte del Directorio. Efectivamente, hay muchas ideas innovadoras que podemos instalar y generar participación en torno a la educación. En los colegios se nuclean una serie de elementos de participación ciudadana, la escuela pública es un lugar de encuentro. Yo creo que esos espacios deberíamos reforzarlos y generar, desde lo que a mí me compete, esta suerte de mirada integrada de la ciudad que queremos, este nuevo vínculo con los espacios reforzarlos desde la educación. Preguntarnos en los colegios, en los PADEM, ayudarlos a preguntarse si ese es el espacio y cómo ese espacio se vincula con el entorno.

Van a empezar a pasar cosas importantes. Vamos a tener refugiados climáticos en unos años más, gente con mejores ingresos que va a ir a buscar espacios con mejor clima. Eso va a pasar en Europa entre países y va a pasar en nuestro propio Chile. Entonces, la pregunta es si estamos preparados para eso. Yo creo que la fundación puede ser un motivador para que esto ocurra, ir instalando pilotos, ir instalando maneras de hacer, miradas integradoras desde la educación hacia el resto de los desarrollos, económico, ambiental. Estos son temas que debieran estar instalados. Hoy los colegios debieran tener en su curriculum, lo que antes se llamaba Ciencias Naturales o Geografía para entender cuál es nuestro vínculo con el planeta. Si hoy, por ejemplo, es desconocida la huella hídrica de cada uno, algo realmente importante en Chile, nos vamos a quedar sin agua.

 Este año la Fundación lanzó el 1er Concurso de Innovación y Creatividad Pedagógica VIDEAS 21, ¿qué impacto le gustaría que tuviera esta iniciativa en la comunidad escolar?

Me gustaría que fuese un gran reservorio de buenas ideas, que sean replicables y puedan ingresar al web para conocer estas ideas que ya se probaron. Yo creo que hay mucha creatividad en los colegios, en los profesores. Desde lo local, donde instalo a la educación pública y también privada hay muchos temas que desarrollar para fortalecer el desarrollo sostenible. También me gustaría que fuera un banco de buenas ideas para quienes quieran financiar estas buenas ideas.

¿Cómo cree que debería recoger todas estas trasformaciones la Escuela del futuro?

Así como se habla de Smart Cities, ciudades inteligentes, que además de tecnología debiesen incorporar inteligencia natural como techos verdes, infiltración de acuíferos y no cauces, en fin, unas modalidades especiales. Yo creo que la Escuela debe ser un motivador de educación no solamente para los niños, sino para toda la comunidad escolar, de cómo enfrentamos este espacio local, acotado, del barrio para un desarrollo sostenible. La ciudad inteligente del futuro además de tener estos elementos debe tener como pequeños pilares a las escuelas inteligentes, no sólo dotadas de la capacidad de hacer clases de manera remota, sino también de la capacidad innovativa desde lo social.

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